No iba desde hace buen tiempo, Mi hermana y mi pequeño sobrino me animaron, si no era por ellos no iba... así que me aliste, pensando que un poco de brisa me vendría bien, el calor aún persiste por estos días, el bus nos dejó a cuatro cuadras de nuestro destino. Del malecón podía ver la inmensidad del mar y mientras caminábamos me sentía extraño... el aire fresco que mecía las olas esa tarde animaba al pequeño mientras descendíamos, cuando llegamos a la orilla, el con su palita se acercaba y huía del mar, la corriente se deslizaba serena y acariciaba la arena dejándola siempre húmeda... ellos se alejaron un poco y se acercaron más a la orilla, en las ocurrencias del pequeño... Yo me quede entonces plantado como estaca.... Miraba al frente, el sol se reflejaba en el mar y empañaba mi vista.... En otro momento me hubiese sentado, hubiese escrito con el dedo lo que aprieta mi pecho y de seguro mi alma humedecería y bajaría para unirse con lo salado del mar, total, de aquí venimos... ...
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